Tercera entrega de lo que ya parece una saga de buena música. Hoy toca uno de los tíos que más hondo llegan en lo que a voz se refiere: Marvin Gaye. Probablemente el mejor representante del sentimiento y del soul, me hizo tocar el cielo con los dedos cuando escuché por primera vez su canción “Let´s get it on”. Pasión, señores y señoras, pasión es lo que este mostruo de la canción transmitía en cada actuación. Un buén ejemplo es su interpretación del himno nacional de EE.UU., jamás un himno nacional dió para tanto. Eso si, la vida de este genio fue tan tremenda como su música: Hijo de un predicador conservador, Gaye creció en las calles de Washington y en los coros de gospel de su parroquia. Tras ser expulsado del ejército emigró a Detroit, se casó y colaboró como batería de varios grupos de la época. Posteriormente llega la época de la Motown, discográfica por la que pasaron muchos grandes artistas como James Brown, Barry White o Aretha Franklin (los cuales tendrán su espacio en esta serie). En 1973 llegamos a un punto muy importante de su carrera, se publica el albun “Let´s get it on” y con el, este temazo que da nombre al disco…
…Alguien dijo que tras haberle hecho un stripteasse con esta canción ya podía morir tranquilo y lo cierto es que la canción da pie a eso y mucho más.
Pese a la gran actualidad de los temas de Marvin Gaye, la gran mayoría se grabaron entre los 60 y 70. Un capítulo aparte lo merecen sus Duetos con artistas de la época. Sin duda, con la que más hizo fue con la grandísima (y no por estatura) Tammy Terrels. El mejor dueto de los que grabaron, en mi humilde opinión, es el de la canción “Ain´t no mountain high enough”. En este video hay que resaltar la juventud de Tammy, su peinado, el entorno del videoclip y, sobretodo, la gran presencia de Marvin Gaye en la pantalla. Aunque se les dedique el mismo espacio físico Gaye se come la pantalla cada vez que interviene…
Anteriormente comenté que la vida de Gaye fue tremenda y en gran parte es debido a sus adicciones. La cocaina y los excesos nocturnos le jugaron malas pasadas. Primero tubo que trasladarse a Hawaii por temas de impagos y, posteriormente, recaló en Belgica para eludir los impuestos que le reclamaba EE.UU. Gaye siguió componiendo bajo depresiones y rayas de farlopa. Sus discusiones con su padre eran cada vez mayores y, tras varios intentos de suicidio, un revolver le mató. Dicho revolver estaba empuñado por su padre, al cual le había entregado el arma el mismo Marvin 4 meses antes. Este tremendo acto fue considerado un “homicidio justificado” por la justicia. Así terminaron los días del Príncipe de la Motown.
Y nada más, mañana seguiremos con la serie y aviso que habrá, por lo menos, otros 3 capítulos más ya que a medida que voy recopilando material van surgiendo más y más Negratadas.
Un saludo. Paz y Amor peña!
Siempre he pensado que el español da una gran importancia a la comida, no solo por sus sabores y texturas sino por el acto social que representa. Esta semana he tenido un par de encuentros culinarios de los que se recuerdan.
Serendipity o Serendipia, como lo han traducido en español, es una casualidad que te lleva a algo. Vale que me gustó mucho la película en la que Jonh Kusak se marca un buen papel pero es que hoy me he cruzado con una idea bastante interesante. Navegando por el “Caralibro” me he cruzado con una portada de un disco que me ha llamado la atención. La imagen era de un pez metido en una copa de vino medio rota a modo de pecera. Me he puesto a leer el texto y describía lo siguiente: 
